En el machón bajo el arco que se abrió para paso de viandantes se aloja el estanco de Teresa Hernández Baquero quien en el mes de mayo de 1907, ha solicitado del Ayuntamiento el terreno sobrante en el nicho de la pesa del reloj, para situar en él la expendeduría de tabacos, al frente de la cual se encuentra en aquellos momentos, abonando 300 pesetas anuales, pese a la oposición del concejal señor Rivas Balbás. El estanco pasa luego a su hija Catalina el 29 de junio de 1907 y más tarde a Inés Rivas que muy anciana es ayudada por Manolita Recio. A principios de los sesenta se hace cargo Feliciano González, quien despacha además prensa y revistas. Finalmente es de Fidela González García.
En 1915 coloca Filomena Esteban, enfrente, un cajón portátil para despacho de prensa, al aire libre, que extiende sobre el muro y su ángulo sobre la Plaza donde había estado la exposición fotográfica de Venancio Gombau, que pagaba al Ayuntamiento 50 pesetas anuales, colocando los ejemplares colgados de cuerdas horizontales prendidos con pinzas de la ropa. Como es natural, los días en que soplaba fuerte viento, con el agravante del embudo que hace el arco, las hojas de los periódicos volaban en todas direcciones y la buena de Filomena tenía que ser ayudada por los transeúntes para poder arreglar rápidamente el estropicio. (“El Adelanto”, en mayo de 1907, había solicitado permiso para instalar varios quioscos en la Plaza, petición que le fue denegada).