martes, 1 de diciembre de 2020

Arco de la calle de Zamora en la entrada de Plaza Mayor (Salamanca)

 En el machón bajo el arco que se abrió para paso de viandantes se aloja el estanco de Teresa Hernández Baquero quien en el mes de mayo de 1907, ha solicitado del Ayuntamiento el terreno sobrante en el nicho de la pesa del reloj, para situar en él la expendeduría de tabacos, al frente de la cual se encuentra en aquellos momentos, abonando 300 pesetas anuales, pese a la oposición del concejal señor Rivas Balbás. El estanco pasa luego a su hija Catalina el 29 de junio de 1907 y más tarde a Inés Rivas que muy anciana es ayudada por Manolita Recio. A principios de los sesenta se hace cargo Feliciano González, quien despacha además prensa y revistas. Finalmente es de Fidela González García.

En 1915 coloca Filomena Esteban, enfrente, un cajón portátil para despacho de prensa, al aire libre, que extiende sobre el muro y su ángulo sobre la Plaza donde había estado la exposición fotográfica de Venancio Gombau, que pagaba al Ayuntamiento 50 pesetas anuales, colocando los ejemplares colgados de cuerdas horizontales prendidos con pinzas de la ropa. Como es natural, los días en que soplaba fuerte viento, con el agravante del embudo que hace el arco, las hojas de los periódicos volaban en todas direcciones y la buena de Filomena tenía que ser ayudada por los transeúntes para poder arreglar rápidamente el estropicio. (“El Adelanto”, en mayo de 1907, había solicitado permiso para instalar varios quioscos en la Plaza, petición que le fue denegada).


Filomena no se quejaba del negocio pues le había dado para comer en los cuarenta años que estuvo manejándolo y le había permitido criar a sus cuatro hijos y darles carrera, máxima aspiración de la época. Sí se quejaba de una época en que bajaron las ventas como consecuencia de la eliminación de las carteleras anunciadoras que consistían en unas pizarras que colocaban los periódicos en los machones de enfrente dando un resumen de las principales noticias que publicaban, lo que servía como cebo e incentivo para las ventas.

Las ventas masivas se producían cuando ocurría algún hecho criminal, cosa desgraciadamente normal en la época y las ventas se extendían a los días de los hechos y luego a los de los juicios en la Audiencia con la narración de todo tipo de detalles macabros. También aumentaba la venta durante el curso escolar y en la última época de Filomena cuando se publicaban los datos del racionamiento.

Notas curiosas eran que la clientela era prácticamente fija y no solía pagar a la adquisición del ejemplar sino que existía una especie de “iguala” por semanas, por quincenas o por meses y que casi nunca era una mujer la que adquiría la prensa directamente.

A Filomena Esteban sólo le embargaba un triste pensamiento en los años cincuenta en que se aproximaba su jubilación y era que no le quedaba ninguna pensión, pese a llevar 40 años de trabajo. Encontraba injusto que sin embargo los repartidores de periódicos sí la tuvieran. Falleció el 17 de noviembre de 1967

Tras un breve periodo cerrado en 2017,  el quiosco sobre el machón se encuentra hoy abierto.


Fuentes.

Artículo:  "nº 48, Arco de Zamora" Publicado en https://www.salamancaenelayer.com/  en Enero 2020. Consultado el 17/11/2020.

URL: https://www.salamancaenelayer.com/2020/01/el-comercio-en-la-plaza-mayor-ii.html#az

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