En la provincia de Salamanca, en el corazón del Parque Natural de las Batuecas y Sierra de Francia y sobre un promontorio rocoso rodeado por los ríos Francia y San Benito, se asienta un pueblo con un destacado patrimonio, herencia de un pasado real y noble visible en la multitud de blasones que adornan las fachadas de algunas viviendas. Abrigado y protegido por una muralla que se conserva prácticamente íntegra y con un casco antiguo con casas de mampostería y madera –características de esta sierra– el lugar fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1973. Seguramente tuvo mucho que ver su estética detenida en el tiempo. Esto invita a los visitantes a jugar a ser caballeros y doncellas ofreciéndo la posibilidad de realizar un viaje al pasado. Y tras subir y bajar por sus calles empedradas, empinadas y estrechas, lo mejor es reponer fuerzas degustando su exquisita gastronomía en la que no faltan jamones y embutidos ibéricos.
Miranda del Castañar es único, uno de esos pueblos que puede presumir de contar con elementos que le hacen destacar por encima de otros. Esta villa es, junto con la ciudad de Ávila uno de los dos únicos destinos de España que conserva el perímetro original de las murallas que la abrigan; "algo excepcional en el contexto peninsular", describe un estudio arqueológico firmado por Esther Villafruela, Miguel Ángel García y Fernando Vela.