jueves, 10 de septiembre de 2026

La Alberca.

El pueblo medieval de Salamanca con orígenes franceses.

Hace cuatro años visité Salamanca, una ciudad que me encanta por lo bien conservados que están sus edificios históricos, por su gran ambiente juvenil y universitario y, sobre todo, por el arte de vivir de los salmantinos, tan tranquilos, familiares y alegres.

Sin embargo, confieso que a mi viaje le faltó un detalle, acercarme a uno de los pueblos con más encanto de España, con una arquitectura medieval única en el país. Por suerte, he podido arreglarlo hace unas semanas y una vez allí, mis expectativas quedaron superadas con creces. Las fotos no pueden transmitir el alma antigua de La Alberca.

La Alberca recuerda —a quien le haga falta— que sobre todo somos europeos hasta la médula. Sus típicas casas de varias alturas, con tejados inclinados y vigas de madera entrecruzadas y visibles en la fachada, son el resultado de la mezcla de técnicas locales que se remontan a los visigodos y los árabes, junto con influencias judías y francesas. 


Gracias a la peculiaridad de su arquitectura y su buen estado de conservación, este pueblo, a 77 km de Salamanca, en el territorio del Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, fue el primero en ser declarado Monumento Histórico-Artístico en  1940.

La población ya existía antes de la llegada de los romanos, pero quienes otorgaron su personalidad al enclave fueron los franceses que siguieron al noble Raimundo de Borgoña, que respondió al llamamiento del rey Alfonso IX de León en el siglo XI para repoblar el territorio.

Raimundo de Borgoña acabaría casándose con la que sería reina Urraca I de León. Este origen explica el nombre dado a la Sierra de Francia y los nombres franceses de otros enclaves cercanos.

Las casas tienen una base de granito y sobre ella, una estructura de madera similar a las que se construyeron en Normandía y Bretaña. Es característico que cada planta superior sobresalga sobre la inferior hasta que los aleros de los tejados de las casas enfrentadas casi se toquen. 

Antiguamente, la planta baja albergaba las cuadras de cerdos, cabras y vacas lecheras. Por encima se encontraban la cocina y los dormitorios y en el piso más alto, en el sobrao, se curaban chorizos y jamones. Actualmente, en las ventanas de esos sobraos muchos vecinos cultivan geranios y otras flores que embellecen el pueblo. 


Atractivos de La Alberca que no te puedes perder

Caminar por La Alberca, una población con poco más de mil habitantes, es la actividad principal que te propongo. No hay prisa. El plan es dejarse llevar.


La Plaza Mayor, el corazón de la aldea

Puedes comenzar en la Plaza Mayor, el centro neurálgico del pueblo. Es un espacio porticado donde las casas nobles blasonadas se mezclan con viviendas humildes. Alberga el ayuntamiento, la Casa Ducal y una fuente del siglo XVIII coronada por un crucero de granito decorado con símbolos de la Pasión.

Es el lugar de encuentro, donde los vecinos charlan y donde se celebra el mercado. Allí me senté en una terraza, pedí un café y simplemente observé. 


Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es una parada obligatoria. Su torre fortaleza domina el  pueblo y en su interior la paz es absoluta.


El Mirador del Santo

Desde el mirador del Santo también puedes admirar el mar de tejados de pizarra en medio del verde intenso de la sierra. 


Atractivos naturales

Los amantes de la naturaleza y el senderismo pueden encontrar en la Alberca numerosas rutas a través de bosques de robles y castaños con espectaculares vistas panorámicas sobre las montañas circundantes. 

Uno de los recorridos más populares es el camino de las raíces. Es una ruta circular de 9 km que comienza y termina en La Alberca y atraviesa enclaves preciosos como la laguna de San Marcos, la ermita de Majadas Viejas  y la fuente del Castaño.

Las fiestas de la Virgen de la Asunción, son su Loa, y el Corpus Christi continúan siendo rituales ancestrales.


Gastronomía auténtica

No te vayas sin probar —si no eres vegetariano, claro— los embutidos ibéricos de cerdo criado en la dehesa, queso de cabra artesano y el famoso hornazo, la imprescindible empanada de carne.

También son típicas las patatas meneás con panceta, pimentón dulce y picante, ajo y comino.  Por cierto, en el pueblo se encuentra un Museo del Ibérico, de ineludible visita para los fanáticos de este alimento. 


Artículo: "El pueblo de Salamanca que parece sacado de la Bretaña francesa: una joya medieval de película que te trasporta al pasado" Publicado en https://www.msn.com/ por Claudina Navarro Walter el 19/9/2025. Consultado el 23 ago 2026.

URl: https://www.msn.com/es-es/viajes/noticias/el-pueblo-de-salamanca-que-parece-sacado-de-la-breta%C3%B1a-francesa-una-joya-medieval-de-pel%C3%ADcula-que-te-trasporta-al-pasado/ar-AA1MU1sf?ocid=widgetonlockscreen&cvid=fd38cfd551cf4b34b318c07af6b8bbcd&ei=71


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