viernes, 8 de abril de 2016

La comarca de Las Villuercas (Extremadura)

La comarca de Las Villuercas se localiza en el Macizo Ibérico, en concreto, en el sector Suroriental de la Zona Centroibérica. Se encuentra en la provincia de Caceres en extremadura.

La comarca de Las Villuercas tiene entidad geológica propia, por ello, no se tienen en cuenta en este caso las divisiones administrativas que engloban tres subdivisiones territoriales: La Jara cacereña al noroeste, Los Ibores al norte y también las Villuercas en la parte suroeste y central.

Se trata de una comarca con un microclima bastante lluvioso con respecto a la media autonómica, de unos 750 mm al año, prácticamente concentrada en invierno.
La temperatura media anual es de unos 16˚C y la oscilación termal anual es de 20˚C.

Las Villuercas presentan un relieve muy accidentado conocido como “relieve apalachiano” caracterizado por una sucesión alterna y casi paralela de crestas y valles en dirección noroeste-sureste. Destaca la presencia de la Sierra de La Villuerca con el Risco de La Villuerca, el de mayor altitud con 1.601 m y que marca la divisoria entre la cuenca hidrográfi ca del Tajo y la del Guadiana. Otras son la Sierra del Viejas, Sierra de la Palomera, Sierra del Hospital del Obispo, Sierra de La Ortijuela o la Sierra del Alcornocal.



Si por algo destaca Villuercas, además de por su paisaje, es por la calidad de sus masas forestales. Extensos bosques bien conservados de robles, castaños, alcornoques, encinas, quejigos, enebros y pinos, aportan una diversidad de ambientes que multiplica las especies de fl ora y fauna, además de generar una gran riqueza micológica.

Algunas zonas mantienen un mar impenetrable de jaras y brezos. Las profundas y frescas gargantas albergan importantes bosques de alisos que forman los denominados “bosques de galería”, donde se refugian algunas especies mas escasas entre las que destacan: el loro o laurel de Portugal (Prunus lusitanica), pequeño árbol relicto de épocas pasadas; arraclanes, avellanos, acebos, saúcos, endrinos; acompañados por fresnos, álamos negros, sauces, durillos, helechos reales, cárices, majuelos, ruscos, madreselvas, etc.

Sobre las cumbres aparecen magnífi cos enebrales con encinas, clavelinas, cornicabras, dedaleras, almeces, helechos, etc. En las laderas y pedrizas son comunes los arces de Montpellier y los tupidos madroñales.
Andando por Villuercas descubriremos peonías, orquídeas, narcisos, pequeños trampales con plantas insectívoras y una gran diversidad de helechos, líquenes y musgos. La comarca cuenta con varios árboles singulares entre los que se encuentran castaños y robles centenarios.

Los magnífi cos y variados bosques de Villuercas albergan una importante población de aves forestales, entre las que destacan: buitre negro, halcón abejero, alcotán, azor, gavilán, águila culebrera, aguililla calzada, ratonero, búho chico y cárabo, picogordo, oropéndola, tórtola común, alcaudones, zarceros, palomas torcaces y multitud de pequeñas aves.
Destaca también por su diversidad de anfi bios y reptiles, entre los que destacan la salamandra, diversos tritones, eslizones y la cada vez más amenazada, víbora hocicuda.

Una particular agricultura de montaña unida a una economía familiar de autoabastecimiento, permitía subsistir humilde pero dignamente a muchas familias. El modelo de explotación era principalmente familiar e incluía ganados (cerdos, vacas, cabras, ovejas, gallinas, bestias, etc.) así como pequeñas huertas y cultivos de olivar, higueras, nogales, castaños, almendros, cerezos, perales, etc.

Todas las tareas agrícolas, ganaderas y domésticas estaban sincronizadas con las distintas estaciones. Otros recursos muy importantes eran la caza, la pesca de especies autóctonas mediante singulares técnicas y todos los productos que proporcionaba el monte como el corcho, la leña, las bellotas, las setas, los espárragos y numerosas plantas silvestres comestibles y medicinales que originaron una particular cultura etnobotánica.

Es destacable que en la Sierra de las Villuercas se encuentra la divisoria entre las cuencas del Tajo y la del Guadiana y en ellas nacen numerosos ríos que vierten tanto a la cuenca del Guadiana (Ruecas,Cubilar, Guadalupejo, Guadarranque, Silvadillo), como a la del Tajo (Almonte, Santa Lucía, Viejas, Ibor, Gualija, Berzocana y Garganta de Descuernacabras), siendo mucho mayor la superfi cie y número de cauces que se dirigen al Tajo que al Guadiana. Las aguas subterráneas son escasas ya que se asocian a zonas de fracturación y a las ocasionales capas de materiales calcáreos.

Forman parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura el Corredor Ecológico y de Biodiversidad “Rio Guadalupejo” y los Árboles Singulares “Castaños de Calabazas” en Castañar de Ibor, “Lorera de la Trucha” en Alía, “Roble de la Nava” en Berzocana, “Enebro de Carrascalejo” y “Mesto de la Dehesa de Berzocana”. Atendiendo a sus valores naturales, presencia de aves y habitats, se incluyen en la Red Natura 2000 los “Riveros del Almonte” y las “Sierras de las Villuercas y Valle del Guadarranque” como Zonas de Especial Importancia para las Aves (ZEPAS) y el “Rio Almonte”, “Rio Ruecas Alto”, “Rio Guadalupejo”, “Sierra de Cabezas de Águila” y “Sierra de las Villuercas y Valle del Guadarranque” como Lugares de Importancia Comunitaria (LIC).

Finalmente y como distinción al valioso patrimonio geológico, la UNESCO otorgó, en el año 2011, la categoría de Geoparque a toda la comarca Villuercas-Ibores-Jara que aparte del reconocimiento a la conservación de los valores geológicos se considera un motor de desarrollo local y de promoción turística.

Fuentes: http://digital.csic.es/bitstream/10261/128201/1/Castanar_book_cap03.pdf
http://hdl.handle.net/10261/128201
Enlace de la autora al libro:
http://www.igeo.ucm-csic.es/igeo/noticias/689-libro-castanar

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