sábado, 1 de marzo de 2014

La judería en Salamanca

La judería salmantina

Plano de Salamanca en la Edad Media
La primera mención que se tiene de la judería de Salamanca, figura en diversos documentos fechados en el año 1169. Esta estuvo localizada dentro de los límites de la muralla, entre la Catedral y el Alcázar, en la zona sur de la ciudad sobre la Puerta del Río, aunque no todos sus integrantes se hallaban localizados en ella, ya que se tiene testimonio de que existían algunos miembros de esta sociedad que habían establecido su vivienda y negocio fuera de la Aljama.
Hay referencias también de algunos moradores fuera de los muros o ya más hacia el norte, en la zona de la Iglesia de San Marcos. Así mismo podemos decir que lo mismo que algunos judíos moraban fuera de sus límites también hubo cristianos coexistiendo dentro de la zona judía. 

Ubicación de la judería de Salamanca en el entramado urbano actual
Esta comunidad estuvo fuertemente protegida por la Corona y el Cabildo Catedralicio, por ser la que mayores aportaciones económicas otorgaba a reyes y nobles en sus guerra y conflictos, como las que prestó al rey Fernando II de León en su guerra contra Castilla. Estas ayudas acabarían suponiendo que en el año 1170, el Fuero de Salamanca les otorgara los mismos derechos y deberes con los que contaban los cristianos, suponiendo a la larga un fuerte impulso para su prosperidad económica y financiera. 


La calle principal de la judería salmantina fue la Rúa Nueva (hoy Calle Libreros) y en ella estaban la Casa de Estudio o Midrash (dirigido al estudio he investigación de la comprensión de la Torá), el centro de estudios del Talmud o Yesibah, de la que se ignora su emplazamiento y algunos centros semiprivados de asistencia, más eficaces y completos que los cristianos. De esta Rúa partían el resto de las calles de la judería que solían ser frecuentemente estrechas y sórdidas y que acababan desembocando en otras callejuelas que morían en viviendas y espacios de propiedad privada o en plazuelas en las que se solían desempeñaban ocasionalmente funciones comerciales. La densidad poblacional que gozó en sus años de esplendor hizo que se suprimieran los espacios libres entre viviendas, adosando unas casas con otras. Tan solo las de las familias más importantes pudieron contar con solares más amplios y dimensiones más generosas, algunas disfrutaron de patios ajardinados particulares. 

La Aljama salmantina contaba con su propia carnicería y con establecimientos comerciales ubicados a lo largo de la Puerta del Río, Postigo Ciego y San Millán tales como: colcheros, baldreseros (curtidor de pieles finas), carniceros, torneros, plateros, tejedores, zapateros, batidores y sobre todo, pergamineros, estos podrían muy bien serlo por la necesidad de material para el estudio que demandaba la Universidad. Esta economía facilitó que algunos integrantes de esta sociedad pudieran cultivar viñedos y comercializar el vino obtenido, que solían almacenar en los sótanos de sus viviendas, en grandes tinajas y cubas. La mayor concentración de bodegas estaba establecida en torno a San Gil, Postigo Ciego, calle del Horno de Canóniga y San Millán.

La ciudad contó con tres sinagogas de las que se tiene constancia, la Sinagoga Vieja muy cerca de la iglesia de San Millán, la Menor ubicada en el Postigo Ciego, hoy facultad de matemáticas y la Nueva, por la zona del parque de La Merced, todas muy cerca unas de otras. Su religión les permitía mantenerse unidos y cohesionados, algo que les posibilitaba conservar sus señas de identidad dentro de una sociedad predominantemente cristiana. La figura de jurídica de un rabino le concedía la condición de Aljama. La comunidad también contaba con una alberguería de los judíos, por la trasera de San Millán y que se sabe que se mantuvo activa  hasta la expulsión de estos en el año 1492 y extramuros con un fonsario o cementerio judío muy cerca del Arrabal del Puente, en el denominado vado de Santervás o Sanct Hervás (por la iglesia cercana con ese nombre, edificada en 1100), aguas arriba del Puente Romano junto a la aceña del Arenal. 


La convivencia con el resto de moradores de la ciudad fue haciéndose con el paso del tiempo cada vez más complicada, ya que muchos de los acuerdos pactados se fueron rompiendo sobre todo por el lado cristiano. En el año 1382 se acordó de manera arbitraria en un sínodo celebrado en Cantalapiedra eliminar algunos de los edificios religiosos de la comunidad judía. Sin ningún tipo de comunicación previa el Obispo dominico Juan de Castellanos ocupó la Sinagoga Vieja, consagrándola bajo la advocación de San Salvador, esto mismo ocurrió en la Aljama de Valencia de Don Juan. 
 
En el año 1391 y con una grave inflación monetaria debido a las cargas fiscales impuestas por los gobernantes y que resultaban muy difíciles de satisfacer, hermanada con unos intereses eclesiásticos poco claros, se extiende por el territorio nacional, de la que Salamanca no será ajena, un clima antijudío que favorece y desemboca en un estallido de violencia de carácter popular, que resta poder a los acreedores judíos de los que los cristianos eran deudores. Varias de las comunidades judías del país quedaron destruidas, no pasó lo mismo con la de Salamanca, aunque si que se forzó a muchos de sus integrantes a convertirse al cristianismo ya que en la Corona de Castilla sólo se les permitía tres opciones: la muerte, la conversión, o la huida. No obstante en la Aljama salmantina siguieron manteniendo sus costumbres judías. 
 
Las predicaciones del fraile Vicente Ferrer marcaron un antes y un después en la aljama salmantina.  En 1411 las predicaciones del fraile enardecieron el ya precario equilibrio de convivencia en la ciudad, favorecieron el brote de violencia antisemita, y un proceso de conversiones forzosas. Los judíos que quedaron en Salamanca tras las predicaciones de Vicente Ferrer no gozaron ya de las ventajas y privilegios anteriores.
La Universidad en el año 1413 consigue la cesión de la Midrash, para ubicar en él el Hospital del Estudio. Muchas de las casas y edificios comunitarios judíos situados en las calles de Serranos, Traviesa o Rúa Nueva pasan a la Universidad de Salamanca, por compra, cesión o permuta, comenzando su expansión sobre propiedades y espacios de la judería. Con esto se va consiguiendo desalojar y disminuir el número de judíos y su influencia.
 Con el edicto de expulsión de los Reyes Católicos de 1492, la larga permanencia de los judíos en territorio español llagó a su fin. La decisión mayoritaria de los pocos que ya quedaban en la judería salmantina es la de pasar al Reino de Portugal. Estos mismos reyes el 10 de noviembre 1493 dictan  una carta de amparo  a favor de los judíos que desearan volver a España, con la garantía de recuperar sus bienes muebles y raíces. Para ello era preciso que los antiguos judíos se convirtieran al cristianismo mediante el bautismo. Muchos de ellos regresarán a la ciudad tras su conversión, para reclamar sus antiguas viviendas. 
Con el paso del tiempo la zona judía de la ciudad se fue llenando de nuevos edificios civiles y religiosos cristianos tales como: el convento de la Merced, el de San Agustín, el colegio de Cuenca o el de San Millán. El espacio que ocupaba la Sinagoga Nueva pasó a manos del cabildo catedralicio que construyó en su solar casas que posteriormente vendió. Entre los siglos XVI y XVII, la ciudad con el auge de la Universidad irá modificando su entramado urbano y la antigua Aljama salmantina sufrirá estos cambios e ira desapareciendo y pasando al olvido, tanto que ya muy pocos detalles de su antiguo emplazamiento nos recuerdan que allí hubo un barrio judío.
 

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