miércoles, 10 de junio de 2020

Árboles centenarios de Castilla y León

Con raíces, centenario y muchas hojas. Sin ir más lejos, podríamos estar hablando de los cien números de este suplemento. Pero no, como lo nuestro es viajar hemos pensado en partir en busca de otros centenarios. En este caso, seres vivos de porte excepcional y mucha vida a cuestas. Hacemos repaso aquí de algunos de los árboles y bosques singulares de los que podemos disfrutar en Castilla y León. Árboles y bosques en muchos casos con más edad que algunos de nuestros monumentos en piedra más emblemáticos. Seres vivos dignos de admiración, respeto y toda la protección de la que seamos capaces. Desde Degusta Castilla y León brindamos también por ellos.


1 EL ALCORNOCAL DE VALDELOSA (Salamanca).



Con sus 6.365 hectáreas no hay otro igual en Castilla y León. Es uno de los más grandes de la península Ibérica, detrás de algún otro de Extremadura y Portugal. Y tan longevo que ya aparece mencionado como tal en documentos del siglo XV, si bien el aprovechamiento y cultivo del corcho comienza a partir del momento en el que este material empieza a considerarse idóneo para la elaboración de tapones. Y es más que probable, a juzgar por el tamaño de sus troncos, que muchos de los ejemplares que alberga sean incluso anteriores a ese momento. En la actualidad, este alcornocal llega a ofrecer una producción anual cercana a los 200.000 kilos.

Recorrerlo, además de una experiencia bien apetecible en cualquier momento, es abrir las puertas a una vivencia absolutamente singular. Las posibilidades son varias. Una es arrancar el paseo por la pista que sale desde Valdelosa por los antiguos lavaderos de la localidad. Tiene una longitud de 7 kilómetros que pueden realizarse bien en unas dos horas. Sin desniveles apreciables y bien señalizado, discurre por pistas forestales aptas para recorrer en bicicleta. En el camino hacia la localidad de Aldearrodrigo se localizan fácilmente dos de los ejemplares de alcornoque más espectaculares de este monte. También hay árboles monumentales en el que lleva a Torresmenudas.

2 LA CERVATINA (León).

El sombrío valle de la Cervatina esconde entre sus pliegues el secreto de un pequeño rodal de tejos muchas veces centenarios. Llegarse hasta ellos conlleva la ventaja añadida de realizar la caminata circular de 13 kilómetros señalizada como PRLE-28. Una forma de lo más saludable de disfrutar y conocer este rincón del Parque Regional de los Picos de Europa. De hecho, el camino parte, precisamente, de la Casa del Parque (tel. 987 731 091/987 731 364) ubicada en el Torreón de la localidad de Puebla de Lillo. La salida del pueblo hay que buscarla por la calle El Valle, inicio de lo que unos metros después es la cómoda pista forestal que recorre la base del Susarón (1.878 metros) por su vertiente septentrional. A la altura de la primera bifurcación, y justo al borde del puente que salva el río del Celorno, se encuentra situado el panel informativo con el plano del paseo a recorrer, de gran utilidad si no se ha conseguido antes alguno de los que dispensan gratuitamente en el torreón defensivo-informativo. En cualquier caso, el paseo se encuentra debidamente señalizado en todos sus cruces y puntos dudosos.

3 ENCINAR DE VALDERROMÁN (Soria).

La pequeña localidad de Valderromán, a tiro de pedrusco del alucinante yacimiento de Tiermes, tiene a gala contar en su término con la mancha de encinas más vetustas y monumentales de toda la provincia de Soria. Y eso es colocar el listón bien alto. Otros encinares notables de la provincia se localizan en Camparañón y Nafría La Llana. En Valderromán, en el monte que prospera a su alrededor, encontramos una buena colección de estos portentos de la naturaleza, encinas monumentales, seres vivos muchas veces centenarios, capaces de embobar durante un largo rato al más curtido en fenómenos sobrenaturales. Uno de los paseos que podemos realizar es por la pista que se dirige hacia Caracena, tomando el primer desvío hacia la izquierda para pasar, primero, ante la Taina de la Carrasca. Más adelante, y cuando la pista se vuelva a dividir de nuevo, hay que tomar el ramal que sigue recto hasta alcanzar en breve la Carrasca de Valderromán, una encina de porte monumental a la que unos echan 500 años y otros 750. Lo que no sabemos es si, tras el brutal desgarro que sufrió uno de sus brazos como consecuencia del peso acumulado por una larga nevada en febrero de 2018, podrá cumplir muchos más.

4 EL ROBLE DE LA LAGUNA DE LA CANTERA (Burgos).

El Roble de la Laguna de la Cantera era bellota cuando Alfonso X el Sabio componía sus primeras Cantigas. Más o menos. Y Gonzalo de Berceo le daba caña a sus Milagros de Nuestra Señora. Mientras, en Burgos colocaban las primeras piedras de su catedral pensando en un estilo constructivo moderno y atrevido llamado gótico. Y es que a este roble, que encontramos en el interior de la dehesa boyal de Huerta de Arriba, se le calculan más de 800 años. Es, por tanto, uno de los robles más longevos de la provincia de Burgos –si no el que más–, y a buen seguro, uno de los más viejos de España. Quienes lo han medido hablan de un perímetro de casi 12 metros y una altura hasta la copa de quince metros y medio. Para conocerlo hay que salir de Huerta de Arriba por la carretera que, tras pasar por delante del Ayuntamiento, enfila hacia La Rioja. A los tres kilómetros, justo antes del límite con esa comunidad autónoma, se abre por la izquierda de la carretera una pista forestal a la que se accede por un paso canadiense. Puede ser este el punto para dejar el vehículo. Mil trescientos metros más adelante, y tras dejar por el camino un largo puñado de robles centenarios, la pista alcanza un pequeño claro presidido, al borde mismo del sendero, por el Roble de la Laguna de la Cantera, inconfundible por la enormidad de un tronco que aparece quemado en una de sus caras.

5 FRESNEDA DE AÑE (Segovia).

Añe presume, con mucho orgullo y argumentos, de contar junto al cauce del Moros con una de las mejores y más vetustas fresnedas de Castilla y León. Solo por conocer de cerca el rebaño de fresnos centenarios que salpican la extensa dehesa de Añe ya merece la pena buscarlo en un mapa y darse un tranquilo garbeo. Una fresneda es un lujo del que muy pocas poblaciones pueden presumir hoy en día en Castilla y León. No así en el pasado, donde era frecuente cultivar-mimar los fresnos en las dehesas comunales para un mejor aprovechamiento del ganado.

La particular forma de desmochar los fresnos en ese aprovechamiento del ramaje deviene en la formación de gruesos troncos, con muchos metros de perímetro en los ejemplares más longevos, de cuyo extremo superior brota cada año un apretado pelotón de delgadas ramillas y que da en llamarse, por similitud, poda a lo 'cabeza de gato'.

De esta llamativa guisa pintan muchos de los hermosos frenos que salpican la dehesa de Añe. A uno, especialmente llamativo y cerca de la carretera que va hacia Armuña, se le calculan entre 400 y 500 años.

Fuentes.
Artículo:  "Los árboles más centenarios de Castilla y León" Publicado en https://www.burgosconecta.es/ por JAVIER PRIETO el 05/04/2020
URL: https://www.burgosconecta.es/castillayleon/arboles-centenarios-castilla-20190405082535-nt.html

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