jueves, 5 de mayo de 2016

Las ortigas pican, aunque no respires

Las leyendas urbanas afectan a todos los ámbitos de la vida, y por supuesto también al mundo de las plantas, de las cuales hay innumerables leyedas.
Si metes la mano sin respirar, las ortigas no te pican; las plantas se queman si las riegas con sol; a las plantas hay que hablarlas... El mundo vegetal está lleno de afirmaciones que rara vez están fundadas en la realidad. Consejos que, directamente, o no tienen lógica o sentido o no sirven para nada. Repasemos algunos de ellos y algunas curiosidades muy desconocidas

Las ortigas

Esta planta es notablemente común en Castilla y León. Sucede que es una especie humilde, poco llamativa, que suele crece en zonas umbrías y a la orilla de los cursos de agua. Curiosamente, es popularmente conocida tanto por sus poderes curativos (contiene hemorragias, es astringente y buena para el aparato digestivo, por ejemplo), como por sus facilidad para provocar un molesto pico y una urticaria si se toca sus flores. Porque la ortiga pica solo si se tocan sus flores, que están provistas de una especie de 'pelillos' que actúan a la manera de una aguja hipodérmica, y cuando los rozas con la piel desnuda, inoculan un compuesto químico cuya consecuencia es el escozor y el sarpullido. Esa es la manera en la que actúa, por lo tanto contener la respiración no sirve absolutamente de nada. Es una bobada, no lo intentes, no vas a lograr nada. Lo más útil, si te pica una ortiga, es refrescar rápidamente la zona afectada con agua fría. El agua constreñirá los vasos sanguíneos y provocará que se lave la piel y el producto químico que te ha inoculado la planta se disolverá.



Las hojas rojas

¿Nunca te has preguntado porqué algunas especies vegetales cambian el color de las hojas de verde a rojo antes de que se caigan? Generalmente pasan del verde al amarillo antes de desprenderse, pero la vid, o el arce, por ejemplo, visten en otoño un color diferente. La razón es sencilla, pero muy curiosa.

Lo primero, una pregunta. ¿Qué tienen en común la vid y el arce? Piensa. Tic, tac, tic, tac. Eso es. Lo acertaste: el azúcar. Ambas especies poseen la capacidad de convertir la energía del sol en glucosa, de ahí que las uvas sean dulces o del arce se obtenga la base de un sirope. Pues bien, esa cualidad les obliga a que, con el fin del ciclo vegetativo, deben eliminar el azúcar sobrante con rapidez. Si se fueran a dormir para pasar el invierno con mucho azúcar en la sabia, la cristalización de la glucosa podría impedir a la primavera siguiente que el vital líquido fluyera de nuevo en muchas zonas, lo que pondría en precario la supervivencia de la planta. Total, que antes de que eso ocurra, mejor eliminarlo. Y la mejor manera de hacerlo es a través de las hojas. Así que vides y arces, llegando los primeros fríos, inician el proceso y con ello tiñen de rojo y no de amarillo sus hojas. El amarillo se produce por la retirada de la clorofila; el rojo por la presencia en esa clorofila de glucosa. Así de simple.

Habla a las plantas y no duermas con ellas

«Yo no tengo mano para las plantas, se me mueren siempre, tendré que empezar a hablarlas» Esta frase, que no es extraño escucharla, encierra una leyenda urbana absoluta: las plantas ni oyen, ni ven, aunque si pueden sentir. Empecinarse en hablarlas como si fueran un bebé al que hay que hacer reír puede ser un ejercicio provechoso para quien lo hace, pero a la planta ni la va a arreglar los problemas que tenga ni la va a hacer crecer más ni nada que se parezca. No le supone beneficio alguno por la sencilla razón de que no se entera. Así que si estás enfadado y quieres desahogarte con el ficus, hazlo. Sacarás tú más beneficio que ella.

El otro mito extendido es el de que dormir con plantas es malo porque consumen oxígeno durante la noche, con lo que entran en competencia contigo. Una bobada. Para empezar las plantas respiran siempre: consumen oxígeno y emiten anhídrido carbónico; pero con la fotosíntesis captan dióxido de carbono y emiten oxígeno. Por la noche eso no ocurre porque sin luz no hay fotosíntesis, pero ello no implica que la pobre planta empiece a consumir oxígeno como una avión a reacción y te lo quite a ti. Cualquier otro ser vivo que esté en tu habitación seguro que consume más que el vegetal. Si te gustan las plantas, no tengas miedo alguno y ponlas en el dormitorio si te apetece, no representan peligro alguno.

Fuente:
http://www.elnortedecastilla.es/sociedad/201605/04/ortigas-pican-aunque-respires-20160502101647.html

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