viernes, 1 de enero de 2016

El Camino del Agua, Salamanca

Camino del Agua (Mogarraz y Monforte de la Sierra. [Salamanca]). Dificultad: Fácil. Distancia: 7 kilómetros (ruta circular). Duración: 2 horas y 30 minutos aproximadamente.

Si un caminante poco experimentado me pidiera que le recomendara una ruta de senderismo en Salamanca en la que pudiera captar la belleza del parque natural de Las Batuecas – Sierra de Francia, sin hacer demasiado esfuerzo y con la posibilidad de conocer un pueblo típicamente serrano, entonces no tendría dudas de aconsejarle que hiciera el Camino del Agua. Fue uno de los primeros itinerarios que rescató la Diputación de Salamanca para su posterior promoción y, con el paso del tiempo, se ha convertido en el más popular de la provincia. Mucho tiene que ver que la ruta comienza y termina en Mogarraz, una hermosa localidad declarada Conjunto Histórico Artístico en 1998 que atrae a cientos de turistas cada año. Su enclave privilegiado, una arquitectura singular, la presencia de varias casas rurales y el hecho de contar con uno de los restaurantes más reconocidos de la provincia, el Mirasierra, hacen que Mogarraz sea el destino perfecto para una escapada.

El Camino del Agua fue la primera ruta de senderismo que hicimos allá por el año 2009 y la que consiguió que nos empezara a picar el gusanillo de esta fantástica actividad. Se trata de un itinerario ideal para hacerlo con niños, ya que apenas hay desnivel y la distancia total es de sólo 7 kilómetros. También es perfecto para aquellos que quieren iniciarse en la práctica del senderismo y prefieren comenzar por algo cómodo y sencillo. No deja de ser un paseo por la sierra en el que se recorren espacios de un gran atractivo natural. Además, el camino cuenta con varias obras de arte en la naturaleza que le dan un valor añadido.

Como la ruta es corta, una buena opción es realizarla por la mañana y regresar a Mogarraz justo a la hora de comer para probar las delicias gastronómicas del lugar. Es conveniente comenzar el itinerario en el sendero que se toma junto a la carretera que va a La Alberca. Para ello hay que caminar por la travesía hasta el final del pueblo de Mogarraz y a la izquierda aparecerá la señalización del Camino del Agua para iniciar el recorrido. El caminante comenzará a descender a medida que se adentre en la vegetación típica de la Sierra de Francia con castaños, robles y acebos entre otras especies. El primer contacto con el agua se produce al cruzar el río Bocino, donde el sendero hace una curva. Hay que decir que el líquido elemento es el protagonista del Camino del Agua como su propio nombre indica. Son varios los arroyos y pequeños ríos que se cruzan y por ello es importante realizarlo en una época en la que se hayan registrado bastantes lluvias. De lo contrario pierde un poco de encanto.

Pronto aparece la primera de las intervenciones artísticas del camino, una gran jaula vigilante obra de Miguel Poza y que lleva el nombre de “K’oa. Tras cruzar otro pequeño arroyo en las inmediaciones del denominado como puente de Monforte, el caminante verá la segunda creación, esta vez obra de Virginia Calvo con el título de “Serena”.

El Camino del Agua está señalizado con los distintivos verde y blanco de un sendero de corto recorrido, por lo que en ningún momento ofrece pérdida alguna. Antes de llegar a Monforte de la Sierra, el camino se empina levemente y habrá que realizar un pequeño tramo por carretera antes de llegar a esta localidad. El caminante podrá hacer un alto en un pequeño mirador desde el que se obtienen unas excelentes vistas de la Sierra de Francia y de Mogarraz. Allí se encuentra otra de las obras de arte de la ruta, “S/T” de Alfredo Sánchez. Además también aparecen los asientos circulares de Juárez & Palmero y Juanvi Sánchez que también están presentes en otros puntos del camino. En Monforte existe la posibilidad de adentrarse en sus calles y contemplar también la arquitectura serrana de un pueblo que es una perfecta atalaya sobre la Sierra de Francia. De la misma travesía de la población sale de nuevo un camino señalizado que volverá a introducirse en la vegetación para comenzar un continuo descenso.

El agua vuelve a aparecer en el itinerario para dar ese espíritu libre y vivo a la ruta. Esta vez se trata del Arromilano que se cruza por el puente de Los Molinos y en el que se encuentran las “Siete sillas para escuchar” de Manuel Pérez de Arrilucea. Sillas para escuchar el sonido del agua, el de las aves que habitan este paraíso salmantino y el del silencio que siempre otorga con generosidad la madre naturaleza. Esta obra se vuelve a repetir unos metros más adelante cuando se supera el río Milano por el puente del Pontón. En ese momento comienza el tramo que exige un poco más de esfuerzo, ya que el senderista se enfrenta a algo más de dos kilómetros de subida hasta Mogarraz. La “Cruz de Mingo Molino” de Florencio Maíllo anunciará la conclusión de la ruta en los alrededores de la villa serrana, donde también hay un mirador desde el que se puede ver el perfil de Monforte de la Sierra.

El camino desemboca al fin en Mogarraz por un firme empedrado. De esta forma se pone el colofón a un Camino del Agua apasionante que dibuja un acertado esbozo de la belleza de este rincón de la provincia salmantina que conquistará a todo aquel que lo visite.





Nota: para ver el artículo con fotos ver el artículo original.

Fuentes: http://viajeconpablo.com/camino-del-agua/

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